Repartidores de calefacción para que cada vecino pague lo que consume

María Dolores Martínez y cada uno de los vecinos del edificio de la calle del Arcipreste de Hita, 7 (Argüelles) saben al detalle lo que gastan en calefacción, a pesar de tener una instalación de gas centralizada.

Hace cuatro años decidieron instalar repartidores de costes en sus radiadores para la medición individual del consumo y para ahorrar. Destinaban más de la mitad del presupuesto anual de la comunidad al pago de la calefacción.

En los 23 pisos, la empresa Ista colocó 209 repartidores. El ahorro anual en calefacción es del 19,26%. “Solo por el hecho de medir, las familias se preocupan mucho más de gestionar sus consumos. Cierran los radiadores que no son necesarios o ajustan las zonas donde más tiempo pasan”, explica el administrador de la finca, Rafael Mendoza, cuya empresa, Geimpro, gestiona 11 fincas con repartidores.

Antes se pagaba por superficie, ahora cada bolsillo asume lo que gasta. María Dolores, que únicamente vive con su marido, ha salido ganando. Si el radiador se complementa con válvulas termostáticas el ahorro puede estar entre el 30% y el 35%.

Hoy son una opción de ahorro energético, pero dentro de dos años será obligatorio. La Directiva Europea de Eficiencia Energética (2012/27/UE) exige la instalación de repartidores de costes de calefacción en bloques con calefacción centralizada antes del 31 de diciembre de 2016.

“Empieza a haber un interés generalizado de las comunidades de propietarios”, dice el administrador de fincas. No le falta razón. “En el último año su instalación ha crecido un 70% y en España hay unas 50.000 viviendas con repartidores”, señala Ignacio Abati, consejero delegado de Ista en España, empresa de facturación de consumos de calefacción y agua.

Aún quedan 1,1 millones de viviendas que deberán colocarlos. Calculando seis radiadores por casa, significa un mercado potencial de 6,5 millones de aparatos.

“En España gran parte de los edificios con calefacción central distribuyen el calor por columnas (los anteriores al RITE de 1998). En estos edificios la instalación de repartidores y su posterior lectura y liquidación de consumos son la mejor forma de garantizar que cada vecino pague por la calefacción que consume”, señala AERCCA (Asociación Española de Repartidores de Costes de Calefacción), que engloba a las empresas más activas, como Honeywell, Ista o Ullastres.

Detrás del aumento de la demanda está la posibilidad de alquilar los equipos, una opción nueva que María Dolores no tuvo y que es la elegida por el 95% de los usuarios. Cuesta 0,65 euros al mes por radiador; es decir, para seis radiadores unos 46 euros y en el contrato —por cinco años— se incluye todo (suministro, instalación, lecturas, reparto de costes…). Comprarlo sale a 25 euros por radiador.

“Si se espera a 2016 es posible que los precios suban, al haber mayor demanda, aunque intentaremos evitarlo”, señala Abati.

Estos pequeños aparatos que permiten el reparto individual de los consumos en calefacción y agua caliente son una opción relativamente nueva en España, pero no en Europa. Se utilizan desde hace más de ochenta años y hay 30 millones de viviendas: 150 millones de equipos colocados.

Sin obra, se sujetan sobre el radiador con tornillos. Además, son electrónicos y la lectura de consumo se recoge por radio, lo que supone una pequeña revolución y el adiós a la lectura física.

La empresa Ista ofrece un sistema de lectura diaria y remota de contadores de agua y calefacción, gas y electricidad. Permite al usuario conocer su consumo diario y no cada dos meses, como es habitual. “Permiten el análisis de consumo mensual a través de un panel de control online, también en formato app, para evitar sorpresas”, indica Abati.

Para poder instalarlos de forma voluntaria antes de 2016 hay que someter el asunto a junta vecinal. “La contabilización individual de consumos en instalaciones colectivas de calefacción tiene la consideración de medida de eficiencia energética a los efectos del artículo 17.3 de la Ley de Propiedad Horizontal y, por tanto, su instalación voluntaria requiere el voto favorable de las tres quintas partes”, explican en el Consejo General de Colegios de Administradores de Fincas.

Hay ayudas. El IDAE tiene un programa que incluye la instalación de repartidores de costes de calefacción y válvulas termostáticas en edificios existentes para inmuebles con calderas centrales de calefacción cuya distribución se realice por columnas (la mayoría de los edificios anteriores a 1998). Eso sí, es necesario que el edificio mejore una letra su calificación energética. La medida deberá ir acompañada, por ejemplo, de la renovación de la sala de calderas y se debe complementar con la contratación de un servicio de lectura de consumos y liquidación individual por vecino. IDAE presta el dinero, a devolver hasta en 12 años, con un interés del euríbor +0%, hasta el 90% de la inversión a realizar en la instalación.

 

fuente El País

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